Sostenibilidad ecológica 2009

  • Sebastián Vicuña y otros, noviembre 2009

    El objetivo de este estudio es analizar el efecto económico que pueda tener el cambio climático en Chile en los próximos 100 años. En este marco, se evalúan económicamente los impactos potenciales del cambio climático, se estudian las opciones de adaptación, se analizan las proyecciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y las opciones de mitigación en Chile.

  • Ricardo Jordán y Felipe Livert-Aquino, noviembre 2009

    El presente documento es el resultado de una investigación teórica y aplicada respecto del potencial que presentan la identificación, medición y valoración de externalidades urbanas para el crecimiento sostenido de las ciudades. En este sentido, se establece, que los mecanismos e instrumentos de internalización de externalidades son un factor clave para maximizar el potencial que generan las ciudades en términos de mayor habitabilidad y funcionalidad. La incorporación de las externalidades urbanas en el espectro de la planificación y gestión de las ciudades, es producto de la necesidad de crear un entorno urbano que cuente con mayor eficiencia, seguridad, justicia y calidad ambiental. En la actualidad las ciudades muestran que en la base de sus principales dinámicas de desarrollo, existen procesos económicos de producción, distribución y consumo que generan diversos efectos en el bienestar de las comunidades urbanas. De allí que se justifica enfocar el presente trabajo desde la óptica de la economía urbana, porque en esencia las externalidades son los efectos que generan las decisiones económicas de agentes y actores urbanos, que repercuten en el bienestar de la comunidad urbana en su conjunto.

    En términos generales, puede decirse que la indagación sobre cómo aprovechar las oportunidades que ofrece el entorno urbano y territorial surge de la insatisfacción creciente que existe sobre los resultados de las intervenciones urbanas, en cuanto a los objetivos más permanentes del desarrollo, ya que ni la competitividad, ni la igualdad de oportunidades, ni la calidad de vida, ni la seguridad se han generalizado en forma significativa, limitándose su éxito a resultados financieros y/o de rédito político. Esta insatisfacción se agudiza por la percepción de que las ciudades pueden y deben generar dicho beneficio, principalmente porque la proporción de población que reside en ciudades sigue aumentando en la Región.

    Al respecto, una de las manifestaciones en el contexto de la acelerada urbanización en América Latina y el Caribe, es la generación de externalidades producto del desarrollo de grandes proyectos de infraestructura urbana. Por tanto, para estos efectos externos, se hace necesario tener criterios de valoración del impacto en el medio urbano, así como también, instrumentos de gestión que garanticen una mayor rentabilidad de las inversiones (económica, social y ambiental); que mejoren la funcionalidad de las ciudades.

  • Coordinación y redacción general, Luis Miguel Galindo y Carlos de Miguel, CEPAL, noviembre 2009

    En este documento se presenta un análisis económico agregado del cambio climático en América Latina y el Caribe basado en los estudios nacionales y subregionales de la economía del cambio climático en la región. En él se recoge una síntesis de los resultados obtenidos y solo algunos temas se abordan con mayor detalle. Las conclusiones que se presentan son preliminares y con ellas se intenta contribuir a una mejor comprensión del fenómeno económico del cambio climático y a la búsqueda de posibles soluciones. Para este estudio, que se realizó en un período relativamente corto, se contó con la estrecha colaboración de los Gobiernos de Alemania, Dinamarca, España y el Reino Unido, así como de la Unión Europea, los gobiernos de la región, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Mecanismo Mundial de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y una amplia red de instituciones académicas y de investigación.

  • Alex Bellande, noviembre 2009

    La distribution des sols en Haïti montre une grande variabilité, du fait de la géomorphologie et desécarts importants dans la pluviométrie. Les sols calcaires, issus de roches sédimentaires prédominent cependant à l’échelle du pays et couvrent plus de 80% du territoire, le reste étant constitué de matériaux d’origine volcanique.

    L’érosion et le ruissellement sont des phénomènes complexes de dégradation des sols en Haïti. L’ampleur du ruissellement et du transport de particules de terre dépendent d’une multitude de facteurs et d’interactions: type de culture, techniques de travail du sol, nature du sol et de la roche mère... L’intensité des pluies ainsi que le degré de la pente et sa longueur comptent parmi les plus importants.

    La déforestation du pays est souvent présentée comme un phénomène contemporain qui résulterait particulièrement de l’accélération de la coupe de bois pour la production de charbon. L’analyse historique montre un processus beaucoup plus ancien où l’exploitation commerciale du bois se conjugue à une colonisation progressive du territoire, sous l’effet de la pression démographique, pour créer un espace où la couverture pérenne change de nature et n’occupe plus que des aires limitées.

    Les conséquences de ce processus sont : perte de productivité en culture pluviale ; baisse de la productivité et de la rentabilité des investissements en irrigué ; diminution des quantités et de la qualité de l’eau pour usage domestique et industriel ; réduction de la production nationale d’énergie et augmentation des coûts ; risques de destruction accrus pour les infrastructures ; potentialités réduites pour les zones côtières ; et réduction de la biodiversité.

    Les leçons tirées des expériences de réhabilitation du milieu en Haïti et ailleurs montrent que l’aménagement ne saurait être une fin en soi. Il constitue plutôt une retombée de systèmes de culture qui justifient les sommes de travail et de capital investies dans la préservation des terres.

    Il est ainsi important que la question de l’aménagement ne soit pas posée en termes d’investissement « social » ou uniquement en termes de « préservation de l’environnement ». Elle gagne à être posée en premier lieu en termes économiques : si ces investissements sont rentables, génèrent des emplois, et peuvent dans des délais raisonnables en tirer des valeurs ajoutées supérieures aux sommes investies.

    Différents exemples sont analysés dans ce document et montrent qu’il existe actuellement des conditions de marché favorables à l’extension de systèmes rentables d’exploitation durable des ressources en montagne ainsi que des techniques de freinage du ruis sellement adaptées aux contraintes et capacités des exploitants. Ces opportunités sont prises en compte dans les documents de stratégie définis par différents ministères concernés et dans les projets financés par les bailleurs.

    Les conditions nécessaires pour impulser et maintenirce mouvement d’intensification durable de la production seraient : des investissements conséquents dans l’équipement des agriculteurs ; la fourniture de matériel végétal approprié ; une recherche appliquée efficace ; une recherche systématique de marchés ; une structure de contrôle phytosanitaire et de contrôle de qualité crédible ; un cadre légal incitant à des investissements pour les différents acteurs économiques ; une offre de crédit adaptée pour la transformation et la commercialisation des produits ; et un réseau de desserte minimal.

    L’installation d’une politique robuste de protection et réhabilitation des sols en Haïti est un des facteurs critiques pour conduire le pays vers un processus de développement économique et social durable.

  • Joséluis Samaniego, coordinador, noviembre 2009

    En este libro de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que tiene por objeto contribuir a cerrar la brecha entre el ámbito ambiental y el económico, se ofrece un primer análisis de la información más relevante para la región sobre el tema disponible a 2009. Asimismo, se destacan algunos aspectos económicos relacionados con el cambio climático y sus consecuencias en América Latina y el Caribe, como el vínculo con el comercio internacional, el contagio negativo de las finanzas públicas y las futuras restricciones a un desarrollo económico con alto grado de consumo de carbono. El cambio climático es una barrera para el desarrollo en términos de los recursos que se perderán o que deberán reasignarse para adaptarse a sus efectos negativos.

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