Estudios regionales 2008

  • José Javier Gómez, Joseluis Samaniego y Mariana Antonissen, julio 2008

    A lo largo del documento se presentan los resultados de diversos estudios acerca de los impactos ambientales de los biocombustibles siguiendo el enfoque de ciclo de vida. Desde el punto de vista ambiental, una primera conclusión de carácter general es que los beneficios ambientales asociados al uso de los biocombustibles pueden ser significativos, siempre que el principal riesgo ambiental -la ocupación de espacios naturales- pueda ser controlado. Los principales beneficios ambientales son la reducción de contaminantes locales y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI);. En el ámbito de la contaminación del aire de las ciudades, la contribución a la mejora de la calidad del aire por el uso de biocombustibles es poco significativa cuanto mejor sea la calidad del combustible convencional (especialmente el contenido en azufre); y menor la edad del parque vehicular. Respecto a la contribución de los biocombustibles a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, los estudios de ciclo de vida muestran en general reducciones de mayor o menor cuantía en comparación con los combustibles fósiles. No obstante, recientes estudios que incorporan el cambio de uso de suelo en los análisis de ciclo de vida ofrecen resultados muy negativos de incremento de las emisiones de GEI.

    El principal riesgo ambiental es la ocupación de áreas naturales para el cultivo de las materias primas de los biocombustibles, ya sea de manera directa, o bien como efecto de la sustitución y del desplazamiento de otros cultivos. Esta situación puede generar la pérdida de áreas naturales, que juegan un papel crucial en la provisión de bienes y servicios ambientales y contribuir al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero por la vía del cambio del uso del suelo.

  • Claudia M. De Cesare y José Francisco Lazo Marín, mayo 2008

    El presente estudio consiste en un informe preliminar sobre la aplicación de impuestos al patrimonio en América Latina, donde se considera cuestiones institucionales, administrativas y de política fiscal.

    Esta clase de tributos abarca un gran número de alternativas, siendo el impuesto inmobiliario la opción adoptada por la casi totalidad de los países latinoamericanos. A pesar de la diversidad de impuestos al patrimonio establecidos en la región, su desempeño como fuente de ingresos es marginal, representando en promedio 0,94% del PBI (4,94% de la carga tributaria). En comparación con los países de la OECD, se puede señalar que ellos recaudan casi el doble en términos de producto y existe una menor dispersión entre los países.

    El estudio trata de comprender las diferencias entre los países a través del análisis de la relación entre el desempeño del impuesto como fuente de ingresos y una serie de indicadores económicos y sociales. Se percibe que en América Latina la imposición a los patrimonios es mínima en gran parte de las naciones con mayor concentración de la renta. Además, en general, la recaudación es más baja en aquellos países con mayores niveles de pobreza e IDH y PIB per cápita bajos. Sin embargo, los resultados no soportan la hipótesis de que estos impuestos necesariamente generan ingresos significativos cuando se trata de países ricos en términos relativos.

    Con raras excepciones, la tributación al patrimonio es una tarea compleja desde la perspectiva administrativa, donde la determinación del impuesto involucra tareas técnicas y costosas de identificación y valuación del patrimonio. Es común observar inequidades debido a la informalidad, falta de actualización de los catastros, bajo grado de uniformidad de las valuaciones y falta de pago. Se sugiere que hay un amplio margen para aumentar los ingresos fiscales provenientes de la imposición patrimonial que contribuiría a mejorar la equidad y progresividad de los sistemas.