Equidad distributiva 2009

  • Mariano Alvarez y José E. Durán Lima, diciembre 2009

    El manual presenta información valiosa sobre la definición de la MIPYME, el aporte económico, amenazas y oportunidades para las mismas; así también hace un aporte a la creación de indicadores para el seguimiento del desempeño y competitividad de las empresas; propone un modelo de formulario para el levantamiento de datos que permitan instrumentalizar los indicadores y generar información que puedan orientar mejor las políticas para la MIPYME.

  • Christian Larraín, diciembre 2009

    La literatura económica y financiera especializada ha puesto un creciente énfasis en la importancia de las microfinanzas como factor de desarrollo y reducción de la pobreza. Uno de los estudios más recientes y completos acerca de las microfinanzas, efectuado por el Banco Mundial, recopila abundante material empírico que favorece la tesis de que la falta de acceso a las finanzas es un mecanismo crítico para perpetuar la desigualdad del ingreso, y mantener un bajo crecimiento. La evidencia también señala que las pequeñas empresas se benefician mayormente del acceso a las finanzas, lo cual tiene consecuencias para la composición y competencia en el sector empresarial.

    Siendo el tema del acceso al crédito fundamental, llama la atención la escasez de estudios orientados a dimensionar el fenómeno en América latina. Se sabe que en los últimos 20 años, el crecimiento de las microfinanzas en América Latina ha sido explosivo, pasando de un pequeño experimento de desarrollo a un negocio de millones de dólares, permitiendo bancarizar a millones de personas y miles de empresas. Sin embargo, existen muy pocos estudios que apunten a medir el acceso propiamente tal, es decir, a relacionar el número de clientes con el total de empresas o población.

  • Lino Clemente, octubre 2009

    Las IMF vienen en una variedad de formas, en diferentes entornos legales, y con estructuras legales, metodologías de préstamos, gama de productos y clientelas beneficiarias diferentes. Con el auge en la popularidad de los microcréditos, la situación se complica más todavía, de hecho, muchas instituciones han decidido unirse al movimiento, y proclaman ser IMF aunque no necesariamente son instituciones que dirigen su atención hacia la población de bajos recursos, con la intención de ofrecerles servicios financieros responsables y a precios accesibles. Como ejemplos típicos, podríamos mencionar a los usureros, montes de piedad o no-bancos que se dedican a otorgar préstamos a los consumidores. No hay cifras acerca del número de IMF que existen en el mundo, pero un estimado generalmente aceptado es que hay alrededor de 10.000. De este universo grande, más de 1.100 IMF presentan información acerca de sus datos financieros y de cartera en el MixMarket, una plataforma de información sobre microfinanzas en la Web apoyada por el CGAP (Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre). La gran mayoría de las IMF operan en ambientes difíciles, típicos de los países de mercados emergentes. Además, las IMF buscan operar en aquellas regiones donde la inclusión financiera es más baja y, por ende, van a áreas rurales o remotas donde la infraestructura y medios de transporte son limitados. Algunas IMF tienen la carga adicional de tener que lidiar con temas de salud de gran envergadura entre su base de clientes, o trabajan en áreas propensas a sufrir desastres naturales.

  • Miguel Gutiérrez, julio 2009

    1. Sistema financiero

    La cartera crediticia del sistema financiero a diciembre de 2008 era de 12.350 millones de dólares de Estados Unidos. El principal destino económico de los créditos era el consumo. El crédito de consumo corresponde en su mayoría a la adquisición de bienes durables (78%) y compras con tarjeta de crédito (15%). La cartera crediticia se encuentra altamente concentrada. Los tres bancos más grandes comprenden dos terceras partes de los créditos. De conformidad con el índice de Herfindahl Hirschman, el grado de concentración de la cartera de créditos ha aumentado en los últimos años.

    2. Los bancos

    La cartera de créditos de los bancos representa cerca de una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje muy por debajo del estándar internacional que supera el 50% del PIB. Comparado con el desempeño centroamericano, los bancos de Guatemala presentaron en 2008 menores índices de solvencia y rentabilidad, así como un mayor índice de mora. De ese total, sólo cinco bancos contaban con programas estructurados de microcrédito. Para estos bancos, la cartera de microcrédito representa menos del 2% del total de préstamos. La reducida presencia de los bancos en este mercado se explica, entre otros factores, por el bajo grado de intermediación financiera existente en el país y la preeminencia que dan los bancos al crédito de consumo y al crédito corporativo. Estas características afectan seriamente la capacidad de crecimiento económico y redistributivo del país. Es un elemento a tomar en cuenta a la hora de analizar el magro crecimiento de largo plazo y la desigualdad en Guatemala.

    3. Microfinanzas

    Las Instituciones de Microfinanzas (IMF) que funcionan en el país son de dos tipos: reguladas y no reguladas. Las primeras incluyen a los bancos que, como parte de su estrategia comercial, han incursionado en este segmento de mercado. Las entidades no reguladas funcionan como Organizaciones No Gubernamentales (ONG), también llamadas Organizaciones Privadas de Desarrollo Financiero (OPDF), y como Cooperativas de Ahorro y Crédito (CAC). Hasta finales de la pasada década, el mercado de microcrédito era principalmente cubierto por CAC y OPDF. Derivado de esta situación histórica, las primeras cubren cerca de la mitad de la demanda satisfecha. La participación de la banca comercial en este mercado es reciente. Hasta principios de la presente década solo un banco de capital mixto, Banco de Desarrollo Rural (Banrural), con un enfoque de banca de desarrollo, otorgaba microcréditos. La incursión de los bancos comerciales en este mercado se ha dado en el último quinquenio en función de una lógica de rentabilidad. El índice de solvencia de las CAC es un poco mayor que el de los bancos, pero menor al de las OPDF. Las OPDF son la principal fuente de financiamiento de microcrédito en número de clientes. Comprenden casi la mitad del número de préstamos otorgados.

    4. Reflexiones

    A la luz de la crisis tres cuartas partes del sistema bancario mundial se encuentra hoy en manos de los gobiernos de los países desarrollados (G-8). Estos sucesos que determinarán la configuración de un nuevo orden financiero mundial, traen consigo la incognita y los retos del micro crédito en este nuevo orden. Las respuestas pueden resultar alentadoras. En Guatemala, los bancos cuentan con una menor proporción de capital respecto a créditos y activos. Por consiguiente, es mayor su nivel de apalancamiento, con recursos del público o préstamos de la banca internacional. En este último aspecto, en los últimos cuatro años se observó un considerable aumento en la obtención de créditos externos por parte de los bancos. Los bancos cuentan con una menor proporción de capital respecto a créditos y activos. Por consiguiente, es mayor su nivel de apalancamiento, y de vulnerabilidad. Las CAC tienen un nivel de capitalización mayor que el de los bancos. La relación activos a patrimonio de estas instituciones es de siete a uno, contra 10 a uno de los bancos. En las OPDF dicha relación es aún mejor, de dos a uno. Estos datos indican que son los bancos los que están más expuestos a los efectos de la crisis financiera. Debe señalarse que las OPDF y las CAC, pese a que cuentan con nula o poca regulación, tienen una administración financiera más prudente.

  • Ricardo Monge-González, enero 2009

    Alrededor del 98% de las empresas productivas de Costa Rica cuentan con menos de 100 empleados, lo que las define como micro, pequeñas y medianas empresas (pymes), según el criterio empleado para tales efectos por las autoridades de este país. Debido a la importancia relativa de este tipo de empresas en la economía, existe una creciente preocupación por facilitar su acceso a los servicios financieros, en especial al crédito, en el sistema financiero formal. El presente documento resume la situación actual de las pymes costarricenses en materia de acceso al crédito, así como los avances más importantes en este país en materia de banca de desarrollo. Para este propósito se ha empleado información primaria del Banco Nacional de Costa Rica y de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF), así como información secundaria que proviene de otros estudios realizados por el autor y otros autores sobre el sistema bancario costarricense. Alrededor del 98% de las empresas productivas de Costa Rica cuentan con menos de 100 empleados, lo que las define como micro, pequeñas y medianas empresas (pymes), según el criterio empleado para tales efectos por las autoridades de este país. Debido a la importancia relativa de este tipo de empresas en la economía, existe una creciente preocupación por facilitar su acceso a los servicios financieros, en especial al crédito, en el sistema financiero formal. El presente documento resume la situación actual de las pymes costarricenses en materia de acceso al crédito, así como los avances más importantes en este país en materia de banca de desarrollo. Para este propósito se ha empleado información primaria del Banco Nacional de Costa Rica y de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF), así como información secundaria que proviene de otros estudios realizados por el autor y otros autores sobre el sistema bancario costarricense.

Páginas